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01/06/2015
¿Asesorarán los bancos a las Pymes sobre financiación alternativa?
La UE quiere reducir la dependencia de las empresas a los préstamos bancarios e impulsar otras vías de financiación alternativa con el fin de estimular la creación de puestos de trabajo y el crecimiento económico. Para eso está promoviendo la unión del mercado de capitales. Y aunque suene contradictorio quiere que los bancos le ayuden en la tarea.
 
El Ejecutivo comunitario tiene los ojos puestos en Estados Unidos. Allí la red que conecta a los inversores con los que necesitan inversión no pasa necesariamente por el sistema financiero tradicional, lo que mitiga la vulnerabilidad de la economía a las restricciones de crédito bancario, tal y como sucedió durante la crisis al otro lado del Atlántico.
 
Para muestra un botón. Si el venture capital estuviese tan desarrollado en la UE como en Estados Unidos, las empresas hubieran accedido a financiación extra de 90.000 millones de euros entre 2008 y 2013, según los cálculos que maneja Bruselas. Su objetivo, sin embargo, no es imitar el sistema de financiación alternativa del país norteamericano, sino crear uno propio en Europa.
 
¿Qué pasa cuando una pyme o una start up en Europa va a un banco a pedir un crédito y recibe una negativa? En algunos casos, irá a otra entidad competidora y logrará la financiación. En otros, el rosario de negativas acabará implicando grandes dificultades para su supervivencia o la imposibilidad de que una nueva aventura empresarial eche a andar.
 
Si la empresa en cuestión conociese las posibilidades de financiación alternativa, entre las que figuran el capital riesgo, el capital semilla, la financiación participativa (crowdfunding) o las plataformas de préstamos entre particulares (P2P), quizá podría continuar con su negocio o ampliarlo. Y qué mejor que el banco que le deniega el crédito le señale el camino.
 
El planteamiento que bulle en la Comisión de Servicios Financieros de la UE es que cuando los bancos rechacen la solicitud de crédito de una pyme o start up tengan que darles información e incluso asesoramiento sobre vías alternativas de financiación con las que alcanzar sus objetivos empresariales.
 
Desde su punto de vista, esta colaboración no implica que las entidades se vean obligadas a tirar piedras contra su propio tejado en pro de los nuevos competidores que se adentran en territorio bancario tradicional, ya que solo se activaría cuando denegaran una solicitud de crédito de una pyme.
 
«No hay un único tipo de financiación adecuado para todos los tipos de empresas y apropiado para todas las fases de su desarrollo», explican fuentes conocedoras de la iniciativa. «A veces las pymes no necesitan endeudarse más, sino contar con inversores en su capital, pero lo desconocen», apostillan.
 
Por el momento, esta idea de colaboración bancaria no es más que un globo sonda lanzado por el departamento encabezado por Jonathan Hill, que recaba todo tipo de opiniones de la industria financiera, los lobbies, los supervisores y los reguladores, entre otros, sobre diversas iniciativas de cara a introducirlas en su libro verde, el documento para crear la unión del mercado de capitales.
 
Los retos de poner en práctica esta idea no son desdeñables y en Bruselas son plenamente conscientes. ¿Acabará plasmada en alguna normativa o recomendación? Es prematuro aventurarlo por ahora. La Comisión de Servicios Financieros acaba de cerrar el proceso de consultas sobre su propuesta de libro verde, aunque ha anunciado que estudiará las opiniones que siga recibiendo.
 
Para despejar la incógnita habrá que esperar a que el plan de acción de la UE de impulso a la financiación alternativa vea la luz el próximo otoño, probablemente en septiembre, según el calendario que maneja la Comisión. Lo que Hill ha dejado claro en diversas ocasiones -la última vez durante su reciente visita a Madrid- es que el papel de la financiación no bancaria tendrá más relevancia en la regulación europea en aras de aumentar la estabilidad financiera.
 
«Hay que aumentar la disponibilidad de capital para la economía y relacionar de forma más eficaz los ahorros con la inversión», defendió el comisario, convencido de que «sin suficiente financiación para pymes solventes, el crecimiento europeo quedará rezagado». «Las cosas han mejorado desde 2013, pero cerca de la mitad de las pymes que solicitaron crédito el año pasado no lo consiguieron», lamentó.
 
Por eso la Comisión que encabeza cree necesario la entrada de nuevos agentes en el mercado de la financiación capaces de atender las necesidades cambiantes de la sociedad. «Para reducir el riesgo no se puede ahogar la innovación», aunque las autoridades deberán mantener los ojos muy abiertos ante posibles amenazas a la estabilidad financiera, estimó Hill.

Fuente: Expansión. 

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