El Banco Europeo para la Reconstrucción y el Desarrollo (BERD) se crea en 1991. Esta institución multinacional nace con el fin específico de facilitar la transición hacia el mercado de las economías de los Estados de los países de Europa Central y Oriental (PECOS) y de la Comunidad de Estados Independientes (CEI) que se comprometan a respetar y llevar a la práctica los principios de la democracia, del pluralismo y de la economía de mercado. Su accionariado lo componen 59 Estados, a los que hay que sumar la propia Comunidad Europea y el Banco Europeo de Inversiones.
Sólo pueden ser prestatarios del BERD los países de Europa Central y Oriental y los de la Comunidad de Estados Independientes. Con independencia de su vocación regional, el BERD cuenta con la ventaja, frente a otras instituciones financieras internacionales, de poder operar tanto en el sector público como privado. Además, gracias a su base accionarial, el BERD puede asumir mayores riesgos que la banca privada, siendo con frecuencia la punta de lanza que antecede a la inversión privada.
El BERD opera en los siguientes países: Albania, Armenia, Azerbaiyán, Bielorrusia, Bosnia y Hercegovina, Bulgaria, Croacia, República Checa, Eslovaquia, Eslovenia, Estonia, Antigua República Yugoslava de Macedonia, Georgia, Hungría, Kazajstán, Kirguiztán, Letonia, Lituania, Moldavia, Polonia, Rumanía, Rusia, Tayikistán, Turkmenistán, Ucrania y Uzbequistán.