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La Financiación de las Pymes |
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Las pequeñas y medianas empresas (PYMES) constituyen un elemento clave en el crecimiento económico e industrial de todos
los países desarrollados. El comportamiento de las PYMES durante los últimos
diez años indica que son capaces de generar una parte muy significativa del
empleo en todos los países del mundo y, en particular, en España.
La Unión Europea establece los siguientes requisitos para que una empresa pueda considerarse mediana o pequeña:
menos de 250 trabajadores.
ventas inferiores a 20 millones de Euros (3.000 millones de pesetas aprox.).
activo neto inferior a 10 millones de Euros (1.500 millones de pesetas aprox.).
su capital no debe estar participado en más de un 25% por grandes empresas.
El tamaño de las PYMES, en comparación con las grandes Sociedades Anónimas, les ha
permitido ser más flexibles y adaptarse mejor a los grandes cambios
tecnológicos y a las fases expansivas y recesivas del ciclo económico. Sin
embargo, cuando llega el momento de financiar proyectos de inversión o
ampliaciones de negocio, la pequeña empresa se enfrenta a una serie de
dificultades entre las que cabe citar:
Insuficiencia de capital propio vinculado al ahorro de la empresa.
Difícil acceso al mercado de capitales, por medio de acciones u obligaciones, ya
que los mecanismos de emisión son complicados y no todas las empresas pueden emitir estos títulos.
Dificultades para conseguir financiación a medio y largo plazo debido tanto a su
reducido tamaño, como a una insuficiente información sobre los distintos instrumentos financieros disponibles.
Dificultades para conseguir financiación a medio y largo plazo debido tanto a su
reducido tamaño, como a una insuficiente información sobre los distintos instrumentos financieros disponibles.
Tradicionalmente, la PYME ha dependido de la financiación ajena y, en mayor medida, de la financiación bancaria a corto
plazo. La excesiva dependencia de este tipo de financiación, cuyos costes son
habitualmente más elevados, condiciona la evolución cotidiana de las PYMES por
la especial atención que deben prestar a los desfases de tesorería, y ralentiza
sus planes de expansión futuros al penalizar fuertemente el resultado final
obtenido en el negocio.
La obtención de beneficios menores, a causa de los excesivos gastos financieros, ocasiona que el período de retorno
de la inversión sea superior al que podría conseguirse con una adecuada
financiación.
Las Sociedades de Garantía Recíproca y el Capital Riesgo se presentan como una fuente de financiación
alternativa para este tipo de empresas, ya que las primeras tienen como objeto
fundamental prestar a las PYMES las garantías necesarias para que sus
socios-empresarios obtengan la financiación bancaria que precisan para sus
empresas, y las Sociedades y Fondos de Capital Riesgo se presentan como una
inversión en capital que permanecerá hasta que la empresa alcance su madurez.
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