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Riesgos de exponer tu vista a móviles y tablets: formas de prevención.

Uno de los mayores riesgos que existen para nuestra visión es la luz. Además de la cantidad de luz natural a la que nos exponemos, cada día es mayor la cantidad de luz que nuestro ojos reciben de elementos como móviles, tablets, ordenadores y televisiones. En estos últimos dos casos el riesgo es menor, pues por lo general los usamos a una distancia mayor, pero en los primeros, por lo general, exponemos nuestra vista a su luz desde distancias muy cortas. La cantidad de horas que pasamos con ellos (en España alrededor de 3 de media como mínimo), puede afectar negativamente a nuestra salud ocular.

El mayor problema de estas actividades es que sus perjuicios no son algo inmediato, sino que se produce un efecto acumulativo que tiene especial incidencia en los niños y jóvenes, cuyo cristalino es más sensible. Además, éstos usan dispositivos electrónicos más del doble que los adultos (en torno a unas 7 horas diarias) y a una distancia menor, debido a la longitud de sus brazos.

La luz de los dispositivos móviles no sólo afecta a la calidad de nuestra visión, sino que también produce otros problemas derivados, como por ejemplo escozor ocular. Éstos se están volviendo habituales en los tiempos que corren, donde pasamos horas viendo series y películas por internet con las lentillas, así como la aparición de períodos de insomnio. Las pantallas alteran el ritmo circadiano de nuestro cerebro, tal y como han demostrado diversos estudios. La Universidad de Harvard y la Universidad Complutense de Madrid realizaron pruebas en las que se exponía a voluntarios a la luz de pantallas antes de dormir, con unos resultados que constataron los temores: aquéllos que usan estos dispositivos antes de acostarse suelen sentirse más despiertos, tienen más problemas para conciliar el sueño y, por lo general, tienen un menor rendimiento matutino a causa de la fatiga.

Los expertos recomiendan que, en caso de ser de los que les gusta leer antes de ir a dormir, apostemos por libros impresos. Además, en caso de ver películas y series, deberíamos de colocar los dispositivos a una distancia prudencial. Como es lógico, deberíamos tener un seguimiento regular por parte de nuestro oftalmólogo acerca de nuestra salud visual, acudiendo a la consulta como mínimo una vez cada dos años, y pedir consejo acerca del uso correcto de gafas o lentes de contacto.

Existen otras maneras de prevenir esta molestia que podemos aplicar en nuestra vida diaria: una es la de colocar en nuestras pantallas filtros protectores de manera que la incidencia lumínica sea menor. También podemos regular manualmente el brillo para que la exposición sea menos dañina. Por otra parte, está demostrado que lo mejor es la lectura en libros impresos e eReaders, como mientras que en los móviles y las tablets miramos directamente a la fuente de luz, en aquellos la luz es reflejada, y por lo tanto mucho menos nociva.

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