Foro de Debate «Redes Eléctricas para la Industrialización: necesidad. urgencia y desafíos»: la industria andaluza pide al Gobierno central flexibilidad y agilidad para acelerar las redes eléctricas

Miércoles, 8 de mayo de 2024.

Andalucía arrastra un retraso de más de un ciclo de planificación de redes con más de 200 millones pendientes y una necesidad de más de 500 millones hasta 2030. Hay parálisis de proyectos de inversión y otros que se desarrollan de manera mas lenta para no causar más congestión en la red.

El Foro, organizado por la Asociación para la Transición Energética (ATE) en colaboración con la Confederación de Empresarios de Andalucía (CEA), analizó la necesidad, urgencia y desafíos de las Redes Eléctricas al servicio de la industrialización en Andalucía.

Los expertos consideran que el Gobierno Central debe canalizar inversiones hacia Andalucía para aprovechar al máximo su potencial energético y conseguir mejorar la capacidad del sistema, facilitar la evacuación de energía renovable y atender nuevas demandas de energía eléctrica de la industria.

La Asociación para la Transición Energética (ATE) ha celebrado, en colaboración con la Confederación de Empresarios de Sevilla (CEA), el foro de debate Redes Eléctricas: necesidad, urgencia y desafíos”, en el que la Administración autonómica, empresas y expertos han reclamado un aumento de las inversiones en redes eléctricas que permita aprovechar las oportunidades de captación de nuevos proyectos industriales para Andalucía.

El consejero de Industria, Energía y Minas de la Junta de Andalucía, Jorge Paradela, ha aprovechado su presencia en el foro para seguir insistiendo en la importancia de que el Gobierno de España atienda a las necesidades de inversión en redes eléctricas, vitales para que Andalucía pueda dar curso a los proyectos industriales nacionales e internacionales que han mostrado su interés en invertir en la región. “Andalucía parte de una situación de infradotación en relación a la media nacional. Estamos en una situación de partida de un 42 por ciento menos de inversión en redes que en el resto de España. Las provincias de Jaén, el norte de Córdoba y Granada son, por ejemplo, las zonas peor dotadas de redes eléctricas de toda la Península Ibérica”.

Por su parte, el presidente de la CEA, Javier González de Lara, ha subrayado que la inversión en redes eléctricas “es una de las principales preocupaciones de las empleadas andaluzas: cómo producimos y cómo consumimos energía. De la planificación de las redes eléctricas, de su desarrollo, depende la captación de toda la generación renovable que se está instalando en España. Avanzar en la descarbonización y en la economía digital exige, como paso previo ineludible, atender las necesidades actuales”.

Y desde la Asociación para la Transición Energética (ATE), su presidente, Antonio Cordón, ha hecho hincapié en que Andalucia no puede perder la oportunidad extraordinaria que se le presenta por su riqueza en energías renovables. “España y Andalucía apenas han pintado en la revolución industrial que nació en el petróleo, y ahora no puede perder la oportunidad de aprovechar la oportunidad que se le presenta en la revolución que llega con las energías limpias. Pero para aprovechar esta oportunidad, necesita más redes eléctricas. Y no puede esperar por más tiempo que estas inversiones lleguen”.

El debate ha contado también con representantes de la gran industria andaluza cómo Rafael Romero, gerente de la Asociación de industrias del Polo Químico de Huelva; Antonio Moreno, presidente de la Asociación de grandes industrias del Campo de Gibraltar y Marta Cerati, gerente de la asociación de industrias mineras de Andalucía, quienes han coincidido en la necesidad de alertar sobre las oportunidades que estamos perdiendo por no tener capacidad de abastecer de energía a algunos de los grandes proyectos industriales que se han interesado por invertir en la comunidad.

En tal sentido, el grueso de los participantes en este foro ha secundado las conclusiones del documento elaborado por la ATE, que defiende la absoluta necesidad de que la transición energética sea algo más que un “plan”, apuntando como imprescindible disponer de una red eléctrica robusta que permita que la electricidad renovable llegue a todos los puntos de consumo que requieran de electrificación.

En este contexto, los expertos han advertido que, de no dar accesos a las solicitudes de las industrias en el tiempo requerido, estas industrias se perderán para siempre, por lo que resulta necesario adecuar la normativa de planificación actual tanto para la red de transporte como para la de distribución al nuevo paradigma de producción, distribución y demanda de electricidad, ya que cuando no hay claridad o certeza sobre los plazos y costes de conexión, los nuevos proyectos industriales se estancan o se abandonan perdiéndose la oportunidad económica de reindustrializar Andalucía.

La reforma del mercado eléctrico europeo supone una oportunidad para poner en marcha un concepto clave en esta materia como es el de “inversiones anticipadas”, tal como señaló Javier Santacruz, economista y analista financiero. Es lo que sucede en Francia con la consulta publicada sobre expansión de redes. Esto requiere adaptar el marco retributivo haciéndolo estable y predecible con una tasa de retribución financiera adaptada al contexto actual.

El delegado del Gobierno de España en Andalucía, Pedro Fernández, ha cerrado las jornadas con una intervención en la que ha defendido el impulso decidido por el Estado para potenciar las infraestructuras de redes eléctricas que abastecerán a proyectos industriales cuyas inversiones suman, en total, más de 5.000 millones de euros. “No se puede dudar de nuestro compromiso. Se ha duplicado la inversión en redes eléctricas y se ha acelerado la nueva planificación de infraestructuras, adelantando un año los plazos de aprobación para propiciar que se acompasen las necesidades de España en esta materia”.

La Asociación para la Transición Energética (ATE) es una organización sin ánimo de lucro que observa y analiza los diferentes aspectos de la transición energética y propone plataformas de debate en el ámbito territorial sobre las cuestiones relacionadas con ella y los cambios en los modelos para su producción, transporte y consumo, y su efecto sobre las personas y los territorios.