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Artículo del Presidente de CEA publicado en Agenda de la Empresa Nº 205
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CONSOLIDAR LA RECUPERACIÓN EN ANDALUCÍA

Artículo del Presidente de CEA publicado en Agenda de la Empresa Nº 205

Durante el pasado año fue cuando empezamos a vislumbrar los primeros síntomas, sobre todo en el ámbito macroeconómico, de que la crisis comenzaba a superarse y que parecía atisbarse el camino de la recuperación económica. Las buenas noticias en este sentido fueron pasando de hechos aislados a algo cada vez más frecuente. Sin embargo, en la economía real de la mayoría de las empresas y de las familias apenas podía percibirse esta mejora.

Ahora bien, durante este año de 2015, hemos podido observar con satisfacción cómo esas buenas noticias se hacían más constantes. La vía de la recuperación, poco a poco, se ha ido acercando a más sectores, colectivos y actividades productivas. Y, por fin, nuestra economía ya comienza a tener un saldo positivo en el número de empresas. Y éste es un hecho relevante a tener muy en cuenta y que merece una reflexión.

En este sentido, cabe recordar que los últimos datos, publicados por el Instituto Nacional de Estadística en su Directorio Central de Empresas, han puesto final a una larga etapa de destrucción de actividad empresarial en España y en Andalucía.

Después de seis años consecutivos perdiendo actividad y tejido empresarial, 2015 comenzó tanto en España como en nuestra comunidad autónoma, con más empresas activas que en el ejercicio anterior. En Andalucía este incremento se cifró en un 2,4%; es decir, alrededor de 11.000 empresas más que un año antes, con la aportación positiva de todas nuestras provincias, en las que volvió a crecer el tejido empresarial y su densidad.

Ello sin duda supone un dato muy positivo, que tiene continuación en las cifras de avance que, mes tras mes, vamos conociendo para este 2015. Éste es un punto de inflexión, tras una larga fase recesiva, que refuerza a 2014 como el ejercicio del inicio de la recuperación, cuando han vuelto a ir de la mano desarrollo empresarial y desarrollo económico.

No obstante, estos positivos datos no nos deben hacer perder de vista nuestro objetivo de ser más productivos para poder competir en los mercados globales. Eso supone tener más músculo o dimensión empresarial. Pues, cuando nos detenemos y ahondamos un poco en el detalle de los buenos datos de crecimiento empresarial antes señalados, vemos que aún se trata de una recuperación en ciernes, que se sustenta básicamente en el autoempleo, pero que todavía no llega con toda claridad a la empresa.

Debemos ser capaces de buscar un mejor equilibrio entre lo positivo que supone esta mayor propensión a emprender y a la vocación empresarial que se observa entre la sociedad andaluza, y la indispensable necesidad de contar con un mayor porcentaje de grandes y, en especial, de medianas empresas asentadas en nuestra comunidad autónoma; una tipología de empresas con capacidad de articular y consolidar todo nuestro tejido productivo.

Al igual que para los ámbitos nacional y europeo, el tejido empresarial andaluz se conforma mayoritariamente por empresas de reducida dimensión, microempresas, que surgen y se desarrollan alrededor de los grandes grupos empresariales ubicados en Andalucía. Grupos que encabezan nuestro ranking empresarial y que, por su compromiso con la comunidad autónoma y su elevado potencial inversor y de generación de empleo –el 45% del empleo asalariado andaluz se genera en medianas y grandes empresas- son el soporte de la economía andaluza. Por ello, Andalucía no sólo necesita más empresas, sino más dimensión empresarial.

Para ello, para ganar dimensión y poder aumentar la participación de empresas mejor dimensionadas para acometer con garantías los desafíos de los mercados globales, en Andalucía la empresa debe ser protagonista de la actividad económica y referente de la acción política. Y, por su parte, la política de fomento empresarial ha de centrarse en apuntalar los determinantes del crecimiento empresarial, mediante la mejora de la productividad, de la calidad y la eficiencia empresarial, lo que impulsará nuestros niveles medios de bienestar.

Por tanto, son diversos los campos de acción, y diferentes los grados de responsabilidad. Sin ánimo de ser exhaustivos, en primer lugar necesitamos modernizar nuestro marco de relaciones, nuestro entorno institucional, comenzando por una regulación más simple y clara, que estimule la iniciativa privada con todas las garantías que se estimen necesarias. Y ello sin una sobrerregulación que impida la acción, ni que coarte el crecimiento, pasando por una mayor simplificación y agilización de los aparatos administrativos del Estado, a todos sus niveles, sin solapes ni requerimientos innecesarios, y finalizando en una mayor sensibilidad por parte de los responsables políticos hacia el riesgo y la iniciativa empresarial.

Por otro lado, es urgente la necesaria modernización de nuestro stock de capital físico, tecnológico, productivo, humano, social, financiero,… que requerirá tanto la mejora del acceso a la financiación y una mayor capacidad de atracción hacia Andalucía de inversiones en sectores estratégicos, como la recuperación de las políticas públicas de gasto en infraestructuras productivas -con especial atención a la conexión efectiva de nuestros puertos a las grandes redes europeas de transporte-, en nuevas tecnologías e innovación, en educación, o en formación para el empleo, entre otras.

Y, por último, desde la interiorización por parte de nuestras empresas, en especial de las más pequeñas o recientes, de la necesidad de apostar por el talento y la excelencia en la gestión empresarial, por buscar vías –y procurarles apoyos- para incorporarse a las grandes cadenas de valor y los mercados globales. Con una formación específica y permanente en habilidades de dirección y gestión.

Son, pues, diversos los campos de acción y muchos los llamados a implicarse en ello; empresa, profesionales, administración pública y la propia sociedad civil en general. Por supuesto, los primeros comprometidos somos los empresarios andaluces, pero sin la apuesta de los otros actores a favor de las empresas y su desarrollo, no se consolidará con firmeza la recuperación en Andalucía.

Javier González de Lara y Sarria

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